Ante el ‘tema pendiente’ de nuestra respuesta a Dios, la paciencia del Señor es una llamada a la conversión. Un recorrido pastoral y serio sobre la espera divina y la urgencia de vivir la fe hoy.
La Iglesia llama a vivir el tiempo presente como oportunidad de gracia, recordando que las cuestiones pendientes con Dios y con el prójimo deben atenderse sin demora.