Las reliquias de Santa Mónica fueron trasladadas desde Ostia hasta Roma en un viaje recordado como aventurero, un signo de la veneración de la Iglesia por esta madre y su testimonio de perseverancia en la fe.
El Papa anima al pueblo polaco a que los Votos de Jasna Góra inspiren un compromiso renovado de justicia y fraternidad, enraizado en la fe y en la memoria del santuario.