Czerny subraya que una Iglesia con rostro amazónico no puede reducirse a una expresión institucional, sino que debe encarnar la fe en los pueblos de la Amazonía.
Hace cien años se celebró la primera Misa católica en las Svalbard, Noruega; la memoria de aquella liturgia sigue inspirando la fe y la misión de la Iglesia.
El Papa ha elevado una súplica a la Virgen para que mire con bondad a los hijos heridos por la guerra, encomendando a la Madre el dolor de los pueblos que sufren por los conflictos.