La Maison Bakhita, en París, acoge al Papa en un encuentro que pone en el centro la fraternidad y la caridad parisina, signo de una Iglesia que sale al encuentro de los más pobres.
El Papa anima al pueblo polaco a que los Votos de Jasna Góra inspiren un compromiso renovado de justicia y fraternidad, enraizado en la fe y en la memoria del santuario.