Pasaje Bíblico: Deuteronomio 32,7: «Recuerda los días de antaño, considera los años de generaciones pasadas; pregunta a tu padre, y te lo contará, a tus ancianos, y te lo dirán.»
Reflexión: La fe cristiana nos enseña que la memoria de los pueblos, forjada en su cultura y tradiciones, es un don de Dios que debemos custodiar, especialmente cuando la guerra amenaza con borrar las huellas de la identidad colectiva.
En medio de los conflictos armados que afligen a diversas regiones del mundo, la UNESCO ha emitido una declaración contundente: «Proteger la cultura significa defender la identidad de los pueblos». Con esta frase, la organización subraya que el patrimonio cultural no es un lujo, sino un pilar de la dignidad humana y de la memoria de las naciones. La UNESCO recuerda que, incluso en la guerra, los bienes culturales deben ser respetados, pues su destrucción no solo arrasa monumentos, sino que hiere la identidad misma de las comunidades.
Este llamado resuena como una advertencia ante la creciente pérdida de sitios históricos y tradiciones en zonas de conflicto. La protección de la cultura se convierte así en un acto de justicia y de defensa de la diversidad que enriquece a la humanidad. Agradecemos a la UNESCO por recordarnos este valor fundamental, y elevamos una oración por la paz y la preservación de todas las culturas amenazadas.


