Pasaje Bíblico: Lucas 1, 46-48: «Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque se fijó en la humildad de su esclava; desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada».
Reflexión: La Virgen del Carmen nos recuerda que la humildad y la oración son el camino para acercarnos a Dios. Ella, que fue la primera discípula, nos invita a confiar en su intercesión para ser librados del mal y merecer las promesas de Cristo.
Hoy la Iglesia celebra a la Virgen del Carmen, madre que nos invita a orar y nos libra del infierno. Esta advocación mariana, profundamente arraigada en la tradición católica, nos recuerda el poder de la oración constante y la protección maternal de María. Ella es presentada como la madre que no solo nos invita a la oración, sino que también nos libra del castigo eterno, según la fe de la Iglesia.
Que la Virgen del Carmen nos proteja y guíe siempre hacia su Hijo.


