Pasaje Bíblico – Mateo 7:21: «No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los Cielos.»
Reflexión: Jesús nos advierte que la fe no se demuestra solo con palabras. La tarea pendiente de todo cristiano es entrar en la voluntad del Padre, con obras concretas que den fruto.
El tema de lo pendiente atraviesa la vida espiritual de manera silenciosa y constante. No se trata únicamente de asuntos administrativos o compromisos olvidados; se trata de aquello que el Señor nos ha confiado y que todavía no hemos puesto en práctica.
Muchas veces dejamos para mañana la reconciliación con un hermano, la oración que nos habíamos propuesto, la visita a un enfermo o la palabra de aliento que alguien espera de nosotros. San Pablo lo recordaba con urgencia: el momento favorable es hoy, no un futuro incierto.
La voluntad de Dios no es un misterio lejano. Se descubre en la escucha atenta de su Palabra, en los mandamientos, en las necesidades del prójimo y en las circunstancias ordinarias de cada jornada. Cumplirla exige decisión y constancia.
El cristiano está llamado a una coherencia de vida que haga visible su fe. Quien escucha la enseñanza de Cristo y no la practica edifica sobre arena; quien la cumple, pone los cimientos sobre roca firme. La fidelidad en lo pequeño prepara el corazón para las grandes gracias.
Hoy es un buen día para revisar la propia conciencia y preguntarse: ¿qué me falta hacer para seguir más de cerca al Señor? No esperemos a que las circunstancias sean perfectas. El tiempo de Dios se aprovecha con obras de misericordia, humildad y amor.
Que María, modelo de obediencia y disponibilidad, nos alcance la docilidad necesaria para responder con prontitud a la gracia. Gracias por acompañarnos en esta reflexión; que el Señor los bendiga y los sostenga en el cumplimiento de su voluntad.


