Pasaje Bíblico – Romanos 12:18: «Si es posible, en cuanto de vosotros dependa, tened paz con todos los hombres.»
Reflexión: La paz no es un sueño reservado a los diplomáticos ni un ideal lejano: es una tarea que Dios pone en manos de cada creyente. El Papa lo recuerda con claridad al sostener que las guerras no tienen sentido y al pedir que Rusia y Ucrania se sienten a dialogar. Donde el ruido de las armas pretende imponerse, la Palabra de Dios devuelve al hombre a su responsabilidad más elemental: hacer lo que de él dependa para construir la paz.
El Papa ha reafirmado que las guerras no tienen sentido. Su afirmación no se detiene en un diagnóstico sobre el conflicto, sino que señala el absurdo de todo enfrentamiento armado, que destruye vidas, familias y pueblos enteros.
En ese mismo pronunciamiento, el Sucesor de Pedro ha dirigido su mirada a la guerra que enfrenta a Rusia y Ucrania. Su mensaje es directo: ambas naciones deben sentarse a dialogar. No se trata de un gesto protocolar, sino de una exigencia urgente para detener el sufrimiento y abrir un camino distinto.
El Papa insiste así en el diálogo como método y como camino. Sentarse a la mesa significa reconocer al otro como interlocutor y renunciar a la lógica de la fuerza como única respuesta. Es la vía que la Iglesia propone también hoy: no la imposición, sino el encuentro; no la victoria sobre el adversario, sino la reconstrucción de la convivencia.
Su llamado a Rusia y Ucrania no es un dato aislado, sino la expresión de una convicción constante: la guerra nunca es inevitable ni justificable por sí misma. Cuando se afirma que las guerras no tienen sentido, se desmonta cualquier discurso que pretenda presentarlas como solución, y se devuelve al diálogo su lugar propio en la vida de los pueblos.
Esta palabra interpela también a quienes seguimos la actualidad desde la distancia. La paz se construye con oración y con gestos concretos: rechazar el lenguaje del odio, no alimentar la división, sostener a quienes sufren las consecuencias del conflicto y pedir sin cansancio que los responsables de las naciones encuentren el camino del entendimiento.
Que el Señor bendiga todo esfuerzo sincero por la reconciliación y conceda a Rusia, a Ucrania y al mundo entero el don de una paz duradera. Gracias por acompañarnos en esta lectura; le invitamos a mantener viva la oración por la paz y a compartir este mensaje.


