En su discurso ante el Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA), monseñor Juan Antonio Cruz Serrano, Observador Permanente ante la organización, recordó los cuatro pilares de la «Casa de las Américas»: democracia, derechos humanos, seguridad multilateral y desarrollo integral. A continuación, aseguró el compromiso de la Santa Sede para que la región sea «cada vez más pacífica y acogedora con los migrantes y los marginados».
Fortalecer las instituciones supranacionales y el diálogo multilateral orientado al bien común para responder a los desafíos actuales. Este es uno de los puntos clave de la declaración de monseñor Juan Antonio Cruz Serrano, Observador Permanente de la Santa Sede ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), con motivo de la octava sesión extraordinaria del Consejo Permanente, celebrada el 11 de febrero en Washington y dedicada al diálogo con los observadores permanentes. Al recordar el ingreso de la Santa Sede a la OEA en 1978, el Arzobispo Cruz Serrano expresó su reconocimiento por el papel de la organización como foro político privilegiado para el diálogo, la cooperación y la búsqueda de consenso entre los Estados del continente americano.
La «Casa de las Américas»
En su discurso, el representante del Vaticano recordó que la «Casa de las Américas», sustentada en sus cuatro pilares —democracia, derechos humanos, seguridad multidimensional y desarrollo integral, está llamada a reflejar una visión integral de la persona humana y las sociedades, temas que la Santa Sede promueve activamente a nivel internacional. La importancia de una cultura democrática basada en instituciones sólidas y el diálogo como herramienta esencial para la resolución de conflictos es un pilar fundamental que debe fortalecerse.
Promoción de los Derechos Humanos
Serrano se centró entonces en los derechos humanos, reafirmando el compromiso constante de la Santa Sede con la promoción y protección de los derechos fundamentales, con especial atención a los más necesitados. El derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural debe ser protegido, al igual que la libertad religiosa, que «ocupa un lugar central, no solo como derecho individual, sino también como pilar esencial para la convivencia pacífica y el respeto a la diversidad», enfatiza el representante del Vaticano, «en nuestras sociedades».
Respuestas coordinadas y solidarias
«La lucha contra las violaciones de los derechos humanos fundamentales, la pobreza, la violencia y la degradación ambiental», afirma, «requiere respuestas coordinadas y solidarias». En este sentido, la Santa Sede puede ofrecer «perspectivas, experiencias y colaboración» para que esta región del mundo sea cada vez más «pacífica, sostenible, acogedora para los migrantes y los marginados, y abierta a todos». Finalmente, el arzobispo Juan Antonio Cruz Serrano reiteró la disposición de la Santa Sede a seguir colaborando activamente con la OEA.
Por: Vatican News

