Pasaje Bíblico – Santiago 3:18: «El fruto de la justicia se siembra en la paz para quienes trabajan por la paz.»
Reflexión: El testimonio de quienes buscan la paz no es una ilusión, sino una semilla que, plantada en la justicia y la humildad, puede dar frutos de reconciliación donde parecía reinar la división.
Representantes del mundo árabe estuvieron con el Papa León XIV para testimoniar que la paz no es una utopía. El encuentro, cargado de significado espiritual, manifestó el deseo de tantas comunidades de caminar hacia un futuro de concordia y respeto mutuo, incluso en medio de realidades marcadas por el sufrimiento y la incertidumbre.
La presencia de estos representantes ante el Sucesor de Pedro adquiere un valor particular: muestra que el diálogo es posible cuando se pone al centro la dignidad de cada persona y el bien común de los pueblos. Su testimonio no fue solo un gesto simbólico, sino una invitación a transformar las heridas en oportunidades de encuentro.
La paz, enseña la Iglesia, no es ausencia de conflictos ni un ideal inalcanzable; es un don de Dios que exige la colaboración responsable de todos. La justicia, la verdad y la fraternidad son caminos concretos que impiden que la esperanza se convierta en resignación.
Por eso, la cercanía del mundo árabe al Papa refleja también la vocación universal de la Iglesia a ser instrumento de unidad. Los católicos están llamados a secundar estos esfuerzos con la oración y con gestos de acogida, reconociendo en cada persona a un hermano.
En un tiempo de tensiones y miedos, la noticia de este encuentro es una luz de aliento. Recordar que la paz no es una utopía implica sostener a cuantos trabajan silenciosamente por la reconciliación, convencidos de que ninguna dificultad tiene la última palabra.
Que el testimonio de estos representantes anime a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a ser constructores de paz allí donde viven, comenzando por el propio corazón y por las relaciones cotidianas.
Agradecemos al Señor por estos signos de esperanza y pedimos que sigan multiplicándose los encuentros que acercan a los pueblos.


