Pasaje Bíblico – 2 Corintios 1:3 – 4: «Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo, que nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que también nosotros podamos consolar a los que están en cualquier tribulación, con el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios.»
Reflexión: El dolor no tiene la última palabra en la vida del creyente. Dios es Padre de las misericordias y consuela a sus hijos en la tribulación, transformándolos en testigos de esperanza para los demás.
El Arzobispo de Cali ha expresado con claridad el sentimiento que atraviesa su comunidad: «Mucho dolor, pero también mucha esperanza». Con estas palabras, el prelado ha querido hacerse eco del sufrimiento de su pueblo sin dejar de señalar la luz de la fe.
En su mensaje, el Arzobispo de Cali reconoce que las dificultades son reales y que el dolor no puede ignorarse. Sin embargo, su mirada pastoral se orienta a la esperanza cristiana, que no es un optimismo superficial, sino una confianza firme en Dios, cercano a los que sufren.
La esperanza de la que habla el Arzobispo de Cali se fundamenta en el Evangelio: Dios no abandona a su pueblo y acompaña a quien está afligido. Esta certeza sostiene la vida de la comunidad y anima a seguir adelante con fe, incluso en las circunstancias más difíciles.
El testimonio del Arzobispo de Cali invita también a la solidaridad. Cuando un pastor comparte el dolor de su pueblo, hace visible el rostro materno y consolador de la Iglesia, llamada a estar presente junto a quienes más sufren, llevando esperanza a través de la oración y el servicio.
Las palabras del Arzobispo de Cali resuenan como un llamado a no rendirse, a confiar en la providencia de Dios y a mantenerse unidos en la fe. En medio del dolor de Cali, la esperanza cristiana se convierte en un anuncio concreto de consuelo y de vida nueva.
Agradecemos al Arzobispo de Cali por este mensaje de fe y esperanza, y confiamos en que Dios, Padre de las misericordias, siga acompañando a toda la comunidad.


