Pasaje Bíblico – Mateo 10:40 «El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.»
Reflexión: Recibir a un enviado es recibir a quien lo envía. Con esa certeza se entiende la preparación espiritual que el Episcopado peruano impulsa de cara a la visita del Papa León XIV: no se trata únicamente de organizar una acogida, sino de disponer el corazón para reconocer al Señor que sale al encuentro de su pueblo a través del Sucesor de Pedro.
El Episcopado peruano impulsa la preparación espiritual para la visita del Papa León XIV al país. La iniciativa coloca la dimensión interior de la espera en el centro de la atención, para que la llegada del Pontífice sea acogida como un acontecimiento de gracia y de fe, y no solo como un evento de carácter organizativo.
El Papa León XIV, elegido el 8 de mayo de 2025, encabeza la Iglesia universal, y su ministerio encuentra en la cercanía a las Iglesias locales uno de sus signos más elocuentes: el Obispo de Roma se hace peregrino para confirmar a sus hermanos en la fe. Por eso la noticia procedente del Episcopado peruano se comprende como un paso más de una Iglesia que se dispone a acoger al Sucesor de Pedro con el corazón abierto.
En esa línea, la preparación espiritual aparece como una tarea compartida. Lo decisivo no es solo que todo esté dispuesto cuando llegue el momento, sino que cada bautizado camine hacia ese encuentro habiendo cultivado la oración, la escucha de la Palabra de Dios y la reconciliación con los hermanos. Así, la espera misma se convierte en tiempo de conversión.
La visita de un Papa suele reflejar también la vida de una Iglesia particular: sus parroquias, sus comunidades, sus familias y sus pastores. Cuando la preparación se entiende como camino espiritual, la acogida al Pontífice se transforma en ocasión para renovar la propia fe, para fortalecer la comunión entre todos los fieles y para dar testimonio público de esperanza en medio de la sociedad.
Que este tiempo de preparación, impulsado por el Episcopado peruano, ayude a mirar la visita del Papa León XIV con ojos de fe: como un momento en el que la Iglesia peruana se deja visitar por Dios mismo y responde con una acogida generosa, humilde y agradecida.
Gracias por acompañarnos en esta lectura. Que el Señor conceda a la Iglesia en Perú, y también a nosotros, disponer el corazón para reconocer su presencia cada vez que llega a nuestro encuentro.


