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Kazajistán acoge la segunda edición del Coloquio Conjunto Interreligioso

Pasaje Bíblico – Salmo 133:1: «¡Qué bueno y agradable es que los hermanos vivan unidos!»
Reflexión: La Palabra de Dios alaba la unidad como un bien que alegra el corazón humano. Cuando hombres y mujeres de distintas tradiciones religiosas se sientan a escucharse, esa alabanza se hace gesto concreto: no se trata de disolver las diferencias, sino de reconocer en el otro a un hermano y de buscar juntos el bien y la paz. Todo encuentro sincero es ya una semilla de comunión.

Según la información difundida, el II Coloquio Conjunto Interreligioso ha comenzado en Kazajistán. Se trata de la segunda edición de este encuentro, que reúne a representantes de diversas tradiciones religiosas en torno al diálogo y al entendimiento mutuo.

La sola noticia del inicio de un coloquio de este tipo constituye un signo elocuente. En un mundo marcado por tensiones y desencuentros, que personas de credos distintos se reúnan para conversar es un gesto de esperanza que trasciende las fronteras del país que las acoge.

El diálogo interreligioso no renuncia a la propia fe ni la relativiza. Al contrario, quien dialoga lo hace desde una identidad clara y desde la convicción de que la verdad no se impone, se propone, y de que el respeto por la libertad de conciencia es parte esencial del modo cristiano de anunciar el Evangelio.

Que un coloquio de esta naturaleza se desarrolle en Kazajistán recuerda además que la convivencia entre creyentes de distintas tradiciones es una tarea paciente, hecha de escucha, de gestos concretos y de trabajo constante por el bien común. La paz no se decreta: se construye día a día, también en mesas de diálogo como esta.

Los creyentes estamos llamados a ser artesanos de encuentro allí donde vivimos: en la familia, en el barrio, en el trabajo. Lo que se vive en un coloquio internacional debe reflejarse después en la vida cotidiana de cada comunidad, con obras de justicia, de misericordia y de reconciliación.

Que el desarrollo de este II Coloquio Conjunto Interreligioso en Kazajistán produzca frutos de entendimiento y de paz, y que quienes participan en él encuentren en la escucha recíproca un camino para servir mejor a sus pueblos y a la causa de la convivencia fraterna.

Damos gracias a Dios por toda iniciativa que acerque a los pueblos y siembre esperanza, y pedimos que sostenga con su gracia el trabajo de cuantos se dedican al diálogo y a la construcción de la paz.

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