Pasaje Bíblico – Juan 17:21: «Que todos sean uno. Como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.»
Reflexión: La unidad que la Iglesia pide no nace de estrategias humanas, sino de la oración y del camino compartido. Quien peregrina deja su casa y se pone en marcha hacia un santuario: ese gesto sencillo recuerda que la comunión entre los creyentes se construye caminando juntos, con la mirada puesta en el Padre.
El Patriarca Bartolomé I peregrina en Italia. Su itinerario, según se ha dado a conocer, comprende tres etapas de hondo significado: Roma, Loreto y Asís. No se trata de un simple viaje, sino de una peregrinación: un recorrido de fe que une la visita a los lugares santos con la plegaria y el encuentro.
Roma ocupa el primer lugar del camino. La ciudad de los Apóstoles es, para los católicos, referencia viva de la fe que se transmite desde los orígenes. La presencia del Patriarca allí adquiere un valor simbólico particular, porque expresa la cercanía entre tradiciones cristianas que comparten el mismo Credo y el mismo amor a Cristo.
La segunda etapa es Loreto, meta de peregrinos de numerosos pueblos. Su santuario ha sido durante siglos lugar de oración, de silencio y de conversión para quienes llegan cansados y buscan consuelo. Detenerse allí es recordar que toda peregrinación cristiana tiene su centro en el misterio de la Encarnación, en el que Dios se hace cercano a los hombres.
El itinerario concluye en Asís, la ciudad de san Francisco, signo de paz, de sencillez y de apertura al diálogo. Pocos lugares hablan con tanta fuerza del Evangelio vivido sin ruido, en la pobreza y en la fraternidad. La peregrinación del Patriarca a Asís se inscribe en esa larga historia de encuentros que han hecho de la ciudad un punto de referencia para los cristianos de distintas confesiones.
Conviene subrayar lo esencial: se trata de una peregrinación, es decir, de un acto de piedad antes que de protocolo. El peregrino camina, reza y se deja interpelar por los lugares que visita. En un tiempo en el que la división hiere con frecuencia la vida de los pueblos, este gesto recuerda que la unidad es ante todo un don que se pide de rodillas y una tarea que se asume con paciencia.
Que esta peregrinación del Patriarca Bartolomé I por Roma, Loreto y Asís contribuya a fortalecer los lazos entre los creyentes y a sostener la esperanza de quienes aguardan signos concretos de reconciliación.
Gracias por acompañar esta lectura; que la intercesión de los santos peregrinos nos ayude a caminar con humildad y con fe.


