BlogSanto del DíaTestimonios

Santo del Día: Santa Lucilla de Roma, la mártir que cambió las órdenes del imperio por la luz de la fe

Pasaje Bíblico – Mateo 5:14 «Ustedes son la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte.»
Reflexión: El Señor no llama a sus discípulos a brillar con luz propia, sino a dejarse encender por Él para iluminar a los demás. Santa Lucilla de Roma, cuyo mismo nombre significa «luminosa», recorrió ese camino: nació ciega y recibió la vista en el bautismo, y desde entonces su vida entera quedó orientada hacia Cristo. Su testimonio recuerda que la luz verdadera no se apaga cuando la persecución arrecía; antes bien, se vuelve más nítida y más valiente, hasta el punto de sostener a un padre que debió elegir entre el imperio y el Evangelio.

Etimológicamente, el nombre Lucilla significa «luminosa, resplandeciente». Viene de la lengua latina. Lucilla es el diminutivo de Lucía. Como virgen y mártir del siglo III se le recuerda en el calendario el día de hoy.

Hay poca documentación acerca de Lucilla. Sin embargo, sí que hay bastante en el aspecto simbólico, traducido como luz que proviene de la fe en Cristo, luz del mundo.

El cuerpo santo de Lucilla fue extraído del cementerio de san Calixto en 1642 para llevarlo a Regio Emilia, Italia.

La narración acerca de su vida parece lejana y legendaria. Habla de la persecución de Valeriano en el 257. En este tiempo, el tribuno Nemesio le pidió al Papa, y se lo concedió, el bautismo para sí mismo y para su hija Lucilla. Esta, ciega de nacimiento, recobró la vista después de la ceremonia del bautismo.

La nueva fe y el milagro hicieron que el tribuno «pasara» de las órdenes imperiales. El emperador le pedía que volviera a la religión oficial del Imperio. Se negó en rotundo y, como consecuencia, padre e hija murieron mártires.

Que la memoria de Santa Lucilla de Roma nos alcance la valentía de quienes, habiendo visto la luz de Cristo, no retroceden ante ninguna presión del mundo. Gracias por acompañarnos en esta lectura y que el testimonio de los santos fortalezca cada día nuestra esperanza.

Deja un comentario