Pasaje Bíblico – 2 Timoteo 4:7: «He combatido el buen combate, he terminado la carrera, he conservado la fe.»
Reflexión: La vida cristiana es precisamente esto: un combate, una carrera, una custodia de la fe que se sostiene en la gracia de Dios. En tiempos de incertidumbre, el Señor no abandona a quienes perseveran, porque prometió estar con nosotros hasta el fin.
Para el cristiano, cada jornada es una oportunidad concreta de poner los dones recibidos al servicio del Evangelio, sin dejarse vencer por el desánimo ni por las dificultades del camino.
La fidelidad de Dios se manifiesta en la vida ordinaria, donde se aprende a esperar contra toda esperanza y a reconocer la acción del Espíritu Santo en los acontecimientos cotidianos.
La fe nos impulsa a mirar hacia adelante con confianza, sostenidos por la certeza de que Aquel que comenzó en nosotros la obra buena la llevará a su plenitud. El pasado queda encomendado a la misericordia divina y el presente se convierte en tiempo de gracia y conversión.
En este caminar, la comunidad cristiana es signo de comunión y de apoyo mutuo, llamada a ser luz en medio del mundo y a testimoniar la alegría del Evangelio.
Que la Virgen María, modelo de entrega y disponibilidad, nos acompañe para permanecer fieles a la vocación recibida y para ser testigos esperanzados del amor de Cristo resucitado.
Gracias por acompañarnos en esta reflexión; encomendamos a Dios cada paso de su camino.


