Pasaje Bíblico – Mateo 19:21: «Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; después ven y sígueme.»
Reflexión: La vida de san Saturio fue, antes que nada, una respuesta literal a esta invitación del Señor. Despojado voluntariamente de sus bienes y de su condición de noble, eligió la cueva y el silencio junto al Duero para buscar a Dios y para enseñar a quien quisiera escucharlo. Su testimonio recuerda que la santidad no se mide por lo que se acumula, sino por lo que se entrega, y que quien deja todo por Cristo recibe, ya en esta tierra, un tesoro que ninguna pérdida puede arrebatar.
Martirologio Romano: En Numancia, en la Hispania Cartaginense, san Saturio, eremita (606). Etimología: Saturio = saturado. Viene de la lengua latina.
San Saturio fue un noble visigodo del siglo IV, que repartió todos sus bienes entre los pobres y se retiró a una cueva cercana a la ciudad de Soria, junto al Duero, para meditar y enseñar a quienes a él acudían. La ermita del santo anacoreta se sostiene espectacularmente sobre una peña abierta por amplia cueva. Frente a la verja de entrada, una vidriera muestra al santo adoctrinando a su discípulo, San Prudencio, quien más tarde fue obispo de Tarazona y canonizó a su maestro.
Al fondo se encuentra una espaciosa sala del s. XVIII con bancos de piedra y un busto del santo. Se trata del lugar donde celebraba sus juntas el Cabildo de Heros, Hermandad de labradores sorianos. Más arriba, subiendo por la escalera adyacente, se llega a la cueva de San Miguel, de quien era muy devoto San Saturio y lugar donde según la tradición habitó durante 36 años, y a la derecha, una losa donde se cuenta que se encontraron en 1580 sus reliquias.
Los frescos de la capilla, que reflejan la leyenda saturiana en las paredes y es una antología del anacoretismo primitivo en la cúpula, fueron pintadas por Juan Antonio Zapata, discípulo de Lucas Jordán y de Palomino, que concluyó su obra en 1704.
San Saturio es el patrón de la ciudad de Soria, España, y una figura muy entrañable y querida por los sorianos.
Gracias, Señor, por la memoria de san Saturio, que supo dejarlo todo para buscarte en el silencio de la cueva. Te pedimos que su ejemplo despierte también en nosotros el deseo de una vida sencilla y entregada, y que cuantos peregrinan a Soria encuentren en su ermita un lugar de paz, de oración y de conversión. Amén.


