Pasaje Bíblico – Salmo 34:15: «Aparta del mal y haz el bien, busca la paz y corre tras ella.»
Reflexión: La paz no se improvisa: se busca, se persigue, se trabaja con paciencia y sin descanso. El salmista no presenta la paz como un sentimiento, sino como un camino que exige apartarse del mal y dar pasos concretos. La noticia de esta jornada muestra esa búsqueda en su forma más sencilla y más urgente: una conversación telefónica, una tregua, unos civiles que pueden ponerse a salvo.
El Papa León XIV mantuvo una conversación telefónica con el presidente ucraniano Zelensky. Según la información de referencia, el diálogo giró en torno a dos asuntos concretos: la tregua en Oleshky y la evacuación de civiles. Son dos puntos que, en el lenguaje de la guerra, se traducen en una sola palabra: alivio para quienes sufren.
Una tregua destinada a la evacuación de civiles es, en la práctica, una ventana humanitaria: un tiempo en el que el ruido de las armas se detiene para que las familias puedan salir de las zonas de peligro. De ahí que el hecho adquiera un peso que va más allá de lo diplomático; toca directamente el derecho de las personas a salvar la vida y a no quedar atrapadas en medio de un conflicto.
El diálogo telefónico entre el pontífice y Zelensky no es un detalle menor. Se trata de un contacto directo entre la máxima autoridad de la Iglesia católica y un jefe de Estado en medio de una situación de emergencia. Los pormenores adicionales de la conversación no forman parte de la información difundida, pero los dos temas señalados bastan para situar el gesto en el terreno de la protección de los más vulnerables.
La atención a los civiles es, para la conciencia cristiana, un imperativo que no admite excusas. La Escritura no llama a la paz desde la comodidad, sino desde la responsabilidad: quien busca la paz debe apartarse del mal y hacer el bien. Aplicado a las circunstancias presentes, eso significa no resignarse a la violencia, no acostumbrarse al sufrimiento ajeno y valorar cada tregua como un paso posible hacia algo mayor.
Por eso, más allá de las valoraciones políticas, la conversación de León XIV con Zelensky invita a los creyentes a la oración y a la vigilancia del corazón. Rezar por quienes gobiernan, por quienes negocian y, sobre todo, por quienes esperan poder abandonar una zona de conflicto es una forma concreta de acompañar lo que se ha acordado en Oleshky.
Gracias por acompañar esta lectura y por mantener presente en la oración a toda persona que espera una tregua para ponerse a salvo.


